Brasil se ha propuesto crear 30 reservas ambientales destinadas a proteger parte de sus casi 100.000 cavidades, amenazadas por el deterioro que generan el turismo y otras prácticas.

La iniciativa forma parte del Programa Nacional de Conservación del Patrimonio Espeleológico, impulsado por el Ministerio de Medio Ambiente.

Las cuevas serán convertidas en parques o monumentos nacionales, aunque no hay un plazo definido.

La decisión se tomó tras las duras críticas que espeleólogos y ecologistas hicieron el año pasado a un decreto del presidente Lula, que suspendió la ley que convertía a las cavernas en patrimonio del Estado para garantizar su conservación.

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